No puedo dormir. Desperté a las cinco de la mañana y no hay caso de poder volver a cerrar los ojos.
En parte por la emoción de mi cumpleaños, pero también porque se vienen grandes cambios en lo laboral. Pasaré a dirigir otra área, pero siempre trabajando para los músicos chilenos que ha resultado ser mi vocación. Estoy muy contenta.
Me encanta mi pega y una meta grande que me había fijado antes de traspasar mi cargo actual se cumplió con creces y recibí felicitaciones por parte de una entidad externa (lo que no quiere decir que lo haga estupendo, pero siempre es bueno escuchar algo agradable, aunque sé que no debo creerlo: la opinión de los demás sólo está en sus cabezas y no significa nada objetivamente).
Por tercera vez seré la delegada de mi alianza en las actividades extralaborales de mi organización. Supongo que se me da bien eso de organizar y liderar (no sé si lo hago estupendo, pero por lo menos en otros años las cosas han salido entretenidas para todos y nadie se ha quejado hasta el momento). Creo que las personas me escuchan y en cierta forma me siguen, lo que me hace sentir que soy útil (no me creo modelo de nada sino sólo un cúmulo de experiencias y errores de los que creo otros pueden aprender porque sé cómo transmitirlos, nada más). Espero que todos lo pasemos bien.
Muchos creen que estoy loca y en cierta forma es verdad: no soy una persona convencional y "creo que estoy muy preocupada por eso", no tengo sentido del ridículo, como tampoco espíritu de borrego ni de groupie. Otros pueden pensar que soy inconsistente porque siempre estoy explorando: me gusta conocer personas nuevas, otras visiones de mundo y todo tipo de cosas diferentes. Tal vez en mi búsqueda haya dejado heridos en el camino: no me enorgullezco de ello pero tampoco me siento culpable, he pedido perdón cuando lo he considerado necesario y para mí eso basta y sobra, espero que para el resto también.
Eso es todo por ahora, seguramente seguiré escribiendo en el transcurso del día, porque no voy a dormir.