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sábado, 10 de octubre de 2009

Insomnia



No puedo dormir. Desperté a las cinco de la mañana y no hay caso de poder volver a cerrar los ojos.

En parte por la emoción de mi cumpleaños, pero también porque se vienen grandes cambios en lo laboral. Pasaré a dirigir otra área, pero siempre trabajando para los músicos chilenos que ha resultado ser mi vocación. Estoy muy contenta.

Me encanta mi pega y una meta grande que me había fijado antes de traspasar mi cargo actual se cumplió con creces y recibí felicitaciones por parte de una entidad externa (lo que no quiere decir que lo haga estupendo, pero siempre es bueno escuchar algo agradable, aunque sé que no debo creerlo: la opinión de los demás sólo está en sus cabezas y no significa nada objetivamente).



Por tercera vez seré la delegada de mi alianza en las actividades extralaborales de mi organización. Supongo que se me da bien eso de organizar y liderar (no sé si lo hago estupendo, pero por lo menos en otros años las cosas han salido entretenidas para todos y nadie se ha quejado hasta el momento). Creo que las personas me escuchan y en cierta forma me siguen, lo que me hace sentir que soy útil (no me creo modelo de nada sino sólo un cúmulo de experiencias y errores de los que creo otros pueden aprender porque sé cómo transmitirlos, nada más). Espero que todos lo pasemos bien.

Muchos creen que estoy loca y en cierta forma es verdad: no soy una persona convencional y "creo que estoy muy preocupada por eso", no tengo sentido del ridículo, como tampoco espíritu de borrego ni de groupie. Otros pueden pensar que soy inconsistente porque siempre estoy explorando: me gusta conocer personas nuevas, otras visiones de mundo y todo tipo de cosas diferentes. Tal vez en mi búsqueda haya dejado heridos en el camino: no me enorgullezco de ello pero tampoco me siento culpable, he pedido perdón cuando lo he considerado necesario y para mí eso basta y sobra, espero que para el resto también.

Eso es todo por ahora, seguramente seguiré escribiendo en el transcurso del día, porque no voy a dormir.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Insomnio

Aquí estoy, despierta a las cuatro y media. Nuevamente no puedo dormir.

Esta semana ha sido así, desde muy temprano frente a la pantalla y el teclado. Es absolutamente obvio que lo que me mantiene despierta es la taquicardia auricular incesante que se manifestó al dejar la amiodarona. Es molesto, pero así debe ser.

Por otra parte, sí, tengo miedo. Miedo de que Murphy haga de las suyas, de que no puedan eliminar todos los focos, miedo de la punción transeptal, miedo de la recuperación, miedo de todo el trabajo que no estoy haciendo por estar en casa y que me espera a mi regreso a la oficina. Pero sobre todo muchísimo miedo a que todo sea en vano, las esperanzas, los sueños, las ilusiones...

¡Uf! Estoy rodeada de amor y eso es inapreciable, absolutamente. Es lo único que me reconforta.

Una vez leí que no es valiente quien no tiene miedo, sino quien lo enfrenta con valor (valga la redundancia) y yo quiero ser valiente así: sé que tengo miedo, pero no he dejado que me venza y no voy a permitirlo.