Querido doctor:
Le escribo esta desesperada carta porque creo que tengo un problema grave de adaptación con el resto de la Humanidad. Usted seguramente sabrá decirme con certeza si es así o no.
Mire, la cosa es que amo estar en mi casa con mi computador, escribir, escuchar ronrronear a mi gato y ver documentales en el cable.
No me interesa ir al mall, me aburren a morir los programas de variedad y no leo las revistas de la copucha farandulera.
Espero que no crea que esta carta es para molestarlo, lo que pasa es que necesito ayuda urgente, necesito adaptarme, encajar ¿sabe?
Yo estudio y trabajo como mucha gente de mi edad y, por lo tanto, tengo contacto a diario con mucha gente y, por más que lo intento, no logro enchufarme en las conversaciones de las personas que me rodean.
Odio las conversaciones de ascensor, me ponen incómoda los rumores de pasillo y me dan ganas de salir arrancando cuando alguien saca el tema de la última proeza del protagonista del reality de moda en "Gigantes con Vivi" (hasta me ponen mal genio y yo creo tener un carácter bastante tranquilo).
Creo que eso influirá negativamente en mi desarrollo profesional ¡No, no estoy exagerando! Véalo desde el siguiente ángulo: Si no logro hacer migas con mis compañeros ¿cómo voy a conseguir que me incluyan en los grupos de estudio?
¿Entiende ahora? O cuando tengo que ir a las reuniones hay tiempos de espera en que se habla de todo un poco y nada en particular ¿me explico?
Estoy convencida de que nunca obtendré un ascenso si no puedo articular una conversación de buena crianza.
¿Cree que soy sociópata? Porque me dan ganas de vomitar de tanta tontera que se habla en los taxis o en las peluquerías.
Todavía no pierdo las esperanzas de ser "normal", doctor.
¿Qué me recomienda? Le advierto que mientras no sea una alta dosis de consumismo, resignación y televisión nacional, accederé a tratarme con gusto. De lo contrario, enciérreme a la brevedad posible.
Saludos cordiales (eso me sale bien, ¿ve?)
su impaciente paciente