
Todavía estoy un poquito enferma, pero sobrevivo que es lo importante.
Hoy el gringo me preguntaba que por qué le agradecía tanto sus llamados y correos electrónicos preguntando por mi salud.
"Bueno - le contesté yo - te aseguro que hay gente que te dice '¿te sientes mal? ¡qué pena más grande!' y nunca más tocaron el tema".
Él me decía que le parecía tan natural preocuparse por las personas que quería que ni siquiera se lo cuestionaba.
En mi cruel experiencia de la vida, la preocupación genuina escasea en estos tiempos tanto como la honestidad y la cordura.