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lunes, 16 de noviembre de 2009

Moderación



El cuidado personal definitivamente no es mi fuerte. Ayer en una reunión familiar me lo comí todo (sobre todo chancho que me hace pésimo) y obviamente me dio una jaqueca del porte de un buque que todavía deja sentir sus réplicas.

La lindura de irresponsable (o sea yo) -encima de todo- ni siquiera pudo irse manejando de vuelta a su casa, así es que mamá gringa y gringo tuvieron que llevarla en su auto a la muy perla para que PiWi volviera a su camita techada. Y después pedirle a papá gringo que los fuera a buscar.

Mientras la pastel estaba muriendo en su cama, deseando retroceder el tiempo y haber comido menos pebre, maní, quesos y demases para que no se le partiera la cabeza, el sudor helado no resbalara por el interior de sus codos y los escalofríos la dejaran en paz, el gringo estaba a su lado, haciéndole cariño en el pelo y muriendo de alergia gatuna, pero resistiendo sus embates estoicamente y negándose a moverse de su lado hasta que llegara la mamá y dejarla sana y salva en los brazos maternos.

Resultado: la muy fresca movilizó a toda la familia de su pololo un domingo en la noche, momento en que cualquier hijo de vecino lo único que quiere es descansar y prepararse psicológicamente para comenzar la semana al día siguiente. Y por supuesto hoy muere de rabia por ser tan descuidada.

Moraleja: Siempre es tiempo de comenzar a aplicar Moderación en Mode On.

Epílogo: Aunque según el gringo no sea necesario, le agradezco a él y a toda su familia por las infinitas molestias que se tomaron para trasladarme y cuidarme ayer en la noche. Sé que no las merezco pero haré mérito para que así sea.

martes, 7 de julio de 2009

Terremoto



Bueno, estoy como el gallo del libro ¿Quién se llevó mi queso? que no he leído pero que cacho de qué se trata por lo que me ha contado gente que sí lo leyó.

La vida cambia y uno se aferra a lo que siempre ha tenido y que da por seguro. Ahora estoy buscando nuevos horizontes y ya sé lo que quiero y cómo conseguirlo, sólo es cuestión de tiempo, paciencia y un poco de suerte también.

Cuando supe la noticia, me dio un bajón de los buenos. Primero lloré con mucha pena y frustración, después me deprimí en mala y luego entendí que es lo mejor que me podría haber pasado.

La dura que tengo suerte. Todo el mundo me ha apoyado mucho más de lo que imaginaba y de lo que creo llegar a merecer en mil años de penitencias por mis bellaquerías.

Mi hermana inmediatamente se puso en la parada de ayudarme con mi estrategia.

Mi papá me dijo que no me preocupara de absolutamente nada y mi mamá se preocupó más de mi corazón que de otra cosa.

Mis amigas me llamaron o escribieron al tiro y me ofrecieron toda la ayuda posible.

El gringo es tan bacán que ese mismo día vino hasta mi mismísima pega a darme un abrazo y se fue. Si eso no es amor, no sé qué puede serlo.

Para más remate, el sábado yo todavía andaba de capa caída, así que el gringo lo declaró mi día (o sea el día de Valeria). Yo podía escoger las actividades que haríamos juntos, el lugar y todo. Incluso le dije "guagua" por error (así les digo a mis sobrinos, a veces) y le dio lo mismo, pero aclaró que sólo por ser mi día.

Finalmente me llevó una caja gigante de chocolates Ferrero Rocher (nunca había visto una tan grande, ni siquiera sabía que existían) y vimos una película horriblemente mala en el Animal Planet en mi pieza, porque yo no tenía ganas de salir y él se la mamó con gusto y mucha tos.

Gracias, gringo. De verdad, muchas gracias. Eres lo máximo en todo el Universo y sus alrededores. Tenerte a mi lado de verdad que ha amortiguado el golpe.

Gracias a mi hermana, a mi papá, a mi mamá, a mis amigas y a mi familia en general que sólo tuvo palabras de aliento para mí.

Y gracias al terremoto, necesitaba un remezón, de una vez por todas.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Tú y tus manos

Tú y tus manos llegaron a mi vida en el momento más inesperado, más agitado y más tenso.

No quiero pensar en nada, por ahora. Sólo refugiarme en el recuerdo del contacto de tus manos cuando las cosas se ponen complicadas, es un verdadero bálsamo.

Gracias por ese instante en mi vida, no lo olvidaré...