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lunes, 10 de mayo de 2010

Discurso Fúnebre para Normanda Gioia Gobbi

Hoy tenemos la difícil misión de despedir de esta Tierra a Normanda Gioia Gobbi, nuestra querida nonna.

¿Cómo resumir toda una vida de dedicación a su familia en unos cuantos párrafos? Es casi imposible. Sólo podemos trazar en tenues pinceladas los muchos años de buenos recuerdos y cariño que nos brindó e inspiró a todos.

En estos últimos cinco años, tuve la fortuna de sostener invaluables conversaciones con ella, en las que rememoraba su infancia junto a sus padres, hermanos, tíos y primos, guardando un lugar especial en su corazón para su nonna Carola.

En Mendoza iba a la escuela, cosa que le gustaba mucho, así como las historias de Martín Fierro, héroe local de la cultura de su patria de nacimiento, su admiración estaba dedicada al General San Martín, quien ella consideraba dio unión a Chile y Argentina, sus dos hogares, y a Evita Perón, quien ella creía fue muy buena con los pobres.

Ella siempre disfrutaba con las canciones tradicionales argentinas y le encantaba cantar "Samba De Mi Esperanza". Me contó que su primo Pirincho había aprendido muchas canciones bonitas en el Servicio Militar argentino y lo recordaba con su guitarra entonándolas mientras todos sus hermanos lo acompañaban.

Nos dejaste tantos recuerdos lindos como los chocolates Bambino y Trencito que buscabas en La Bandera Azul para darnos una alegría. O el infaltable Mantecol. ¿A quién de sus nietos no le llegó un sobrecito con un billetín en su cumpleaños? Todos lo esperábamos con ansias y planeábamos qué haríamos con el. Lo echaremos de menos.

Como tus ravioles de pollo con verduras, que eran los mejores del mundo entero y nunca habrá otros como esos, ni como tu salsa de tomates.

Entre los muchos valores que nos inculcaste, en el que pusiste más énfasis fue el ahorro.

Tu cuento preferido era el de "La Cigarra y La Hormiga" y nos cantabas los versos de Libertad Lamarque: "Hay que guardar, eso conviene, porque el que guarda siempre tiene".

Por todo eso y tantas otras cosas, nunca podremos olvidarte y el amor que sentimos por ti, nos acompañará hasta que nos toque el turno de abandonar este mundo.

Gracias por entregar tu vida a tu familia. Gracias por haber sido nuestra nonna.

Escrito y leído por mí en el funeral del 10 de mayo de 2010.



jueves, 15 de abril de 2010

Ayer fue uno de esos días


Ayer fue uno en que todo te molesta, en que te deprimes irremediablemente, en que quisieras gritar y gritar a todo el volumen que dé tu voz, después quisieras llorar a moco tendido y finalmente patear el suelo con furia.

Tengo mis problemas, como todo el mundo, principalmente preocupaciones familiares y además aún estoy muy delicada del estómago después de una maravillosa intoxicación alimentaria que, para variar, adquirí por comer un tomate crudo en un restorán. No entiendo cómo la mayoría de la gente almuerza afuera todos los días, comen ensalada, no se lavan las manos y viven muy felices sin diarrea. A mí no me pasa eso.

Ayer no fue uno de esos días en que todo saliera particularmente mal ni nada por el estilo, tampoco me pasó algo insólito y misterioso, sólo sentí que se me vino el mundo encima, que la vejez y la muerte de la gente que quiero andan más cerca de lo que quisiera y todo eso me abrumó de una manera espantosa. La emprendí contra todo y contra todos, especialmente contra mí misma. Me puse insoportable, ni yo me aguantaba.

Afortunadamente se hizo la noche para dormir y hoy lo ví todo con mejor perspectiva. Si bien mi salud es peor que la de la mayoría de los mortales, no me impide hacer una vida normal con algunas restricciones menores.

Tengo unos sobrinos preciosos a los que adoro y que aún son demasiado chicos para darse cuenta de todos los defectos de su tía y, por lo tanto, me corresponden con devoción.

Tengo trabajo y el día que no lo tenga no me preocuparé mayormente, porque con la cantidad de títulos, idiomas, experiencia y otras tonteras* que tengo no me va a costar mucho encontrar pega y, por último, barreré la calle o haré lo que sea necesario para subsistir, pero de brazos cruzados no me voy a quedar (*digo tonteras porque para mí no valen mucho, uno no es un título, uno es una persona y eso es lo importante).

Por otra parte tengo una familia que me apoya y me cuida, y sé que harían lo que fuera necesario para que yo sea feliz. Con los años me he dado cuenta de que la familia de verdad es lo más importante. Los amigos y parejas pueden ir y venir, pero los lazos de sangre son irrompibles. Por algo se dice que la sangre es más espesa que el agua.

El hombre que tengo a mi lado es lejos lo mejor que me ha pasado en mi vida entera (sin desmerecer los esfuerzos de los otros hombres que me acompañaron antes, de los cuales estoy muy agradecida, pero uno no escoge quién la hace completamente feliz y quién no, es una cosa que se da naturalmente y punto). No ahondaré en este punto porque me extendería por páginas y páginas.

Aún soy joven y estoy llena de planes: quiero irme a vivir con mi pololo, casarnos, tener hijos y viajar por el mundo para las vacaciones. No son de una ambición desmedida ni están tan fuera de mi alcance.

En realidad me dí cuenta de que mi vida, aunque no es perfecta, es maravillosa. Tengo todo lo importante y lo demás está de más.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Moderación



El cuidado personal definitivamente no es mi fuerte. Ayer en una reunión familiar me lo comí todo (sobre todo chancho que me hace pésimo) y obviamente me dio una jaqueca del porte de un buque que todavía deja sentir sus réplicas.

La lindura de irresponsable (o sea yo) -encima de todo- ni siquiera pudo irse manejando de vuelta a su casa, así es que mamá gringa y gringo tuvieron que llevarla en su auto a la muy perla para que PiWi volviera a su camita techada. Y después pedirle a papá gringo que los fuera a buscar.

Mientras la pastel estaba muriendo en su cama, deseando retroceder el tiempo y haber comido menos pebre, maní, quesos y demases para que no se le partiera la cabeza, el sudor helado no resbalara por el interior de sus codos y los escalofríos la dejaran en paz, el gringo estaba a su lado, haciéndole cariño en el pelo y muriendo de alergia gatuna, pero resistiendo sus embates estoicamente y negándose a moverse de su lado hasta que llegara la mamá y dejarla sana y salva en los brazos maternos.

Resultado: la muy fresca movilizó a toda la familia de su pololo un domingo en la noche, momento en que cualquier hijo de vecino lo único que quiere es descansar y prepararse psicológicamente para comenzar la semana al día siguiente. Y por supuesto hoy muere de rabia por ser tan descuidada.

Moraleja: Siempre es tiempo de comenzar a aplicar Moderación en Mode On.

Epílogo: Aunque según el gringo no sea necesario, le agradezco a él y a toda su familia por las infinitas molestias que se tomaron para trasladarme y cuidarme ayer en la noche. Sé que no las merezco pero haré mérito para que así sea.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Adivina quién viene a cenar

Hoy me toca ser la protagonista de mi propia ADIVINA QUIÉN VIENE A CENAR.

El gringo me acaba de avisar que viene en camino. Después de meses de intentarlo, por fin pudimos concertar horarios y calendarios para que conociera a mi mamá.

El pobre había venido dos veces antes sin encontrar a mis padres en casa. Mala suerte.

Bueno, no hay nada qué temer, el gringo es alto, rubio y sus ojos son verdes. Sí, tal y como suena. Porque, si bien es cierto que yo adoro a mi mamá, ella tiene un defecto terrible y que odio: es racista.

Parece increíble pero aún queda gente racista en este mundo moderno en el que hay universos en que somos sólo avatares que podemos cambiar nuestra apariencia como de ropa y tenemos acceso a millones de otros avatares.

Volviendo a mi mamá, ella con la primera mirada a mi pretendiente ya sabe si le gusta o no. Si es negrito, moreno, asiático o mapuche, no hay caso, pone mala cara y después me dice "no me gusta él" y reconoce su racismo.

No es que ella los odie para siempre, pero ya tiene formada la opinión de que "no era lo que yo quería para mi hija". Aguanta hasta el pelo y/u ojos oscuros pero la piel tiene que ser blanca, si no es como si la desgracia cayera sobre la descendencia.

En mi familia son todos así, en todo caso. Recuerdo que uno de los pololos que mi hermana tuvo en el colegio fue a visitarla a Los Andes, entonces lo conocieron nonnos, tíos y primos. Resultado: no conoció en boca de mis familiares otro nombre que el de "el autóctono" luego de que mi nonna lo describiera así con toda la naturalidad e inocencia del mundo.

Para ellos los buenos son los rubios de ojos claros y los malos todo el resto de la población, así de simple.

Personalmente encuentro que es lo peor, ¿cómo vas a saber que una persona puede hacerte daño sólo por cómo se ve? ¿Acaso la historia no nos ha enseñado nada? Por algo Albert Einstein decía que "es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio".

Me considero sumamente tolerante y me cargan los comentarios del tipo "los tanto (grupo étnico) son así" o "todos los no sé cuánto tienen mal olor". Puede ser que en algunos casos sea más o menos así, pero después de todo, todos somos diferentes y la generalización sólo proviene de la ignorancia y causa confusión.

En fin, sobreviviremos a esta comida entre seres caucásicos...

miércoles, 28 de enero de 2009

Una Pequeña Refexión Sobre El Divorcio en Chile Año 2008

¡Qué heavy! Según El Mercurio, En 2008 hubo un divorcio por cada tres matrimonios en Chile, lo cual no es ningún orgullo ni ninguna alegría, pero harto que costó tener una ley de divorcio y me llamó potentemente la atención.

En resumen, desde que existe el divorcio (2005) cada vez hay más gente divorciada, lo cual puede parecer absolutamente obvio, ya no tienen que hacer una nulidad toda mula, pero sólo en 2008 hubo la mitad de divorcios que de nulidades entre los años 2000 y 2005. Y eso que la encuesta CASEN reveló que cada vez se casa menos gente (ver CADA VEZ MENOS CASADOS) lo que llevaría a pensar que la cantidad de divorcios disminuiría, pero no...

El análisis del artículo de El Mercurio da a conocer que la mayor parte de los divorcios se producen en personas del segmento etáreo correspondiente a entre los 30 y 49 años, específicamente a los 35 años en las mujeres y a los 38 en los hombres, la razón central que da el artículo se focaliza en los cambios sociales como la integración de la mujer al trabajo y la poca participación masculina en las tareas domésticas (créanlo o no me ha tocado escuchar machos que creen que "esas cosas son negociables" ¿hay algo más egoísta? algo así como "yo te doy sexo y tú me recoges la ropa sucia"), pero yo creo que hay algo más de fondo.

Me parece que mucha de la gente que se casa no tiene las características necesarias para hacerlo. Me explico:

- Los inmaduros o la gente que nunca creció no sabe vivir en pareja, espera que todo se arregle con el matrimonio y no saben que sólo están cambiando los problemas de la soltería por los de la vida de casados,

- Quienes no han tenido una familia bien constituida (padres casados), no es su culpa, ojo que esto no es un juicio de valor, es una constatación empírica de que eso influye notablemente en la cantidad de separaciones y divorcios, porque no han vivido una dinámica de pareja unida y no conocen el día a día de una familia y eso les crea una inseguridad incompatible con el matrimonio,

Sin perjuicio de lo anterior, una persona común y corriente puede perfectamente aburrirse de los problemas que el mundo de la monogamia trae y decidir terminar la relación que creyó era para toda la vida, sobre todo si el marido o la mujer no cumple con las expectativas que él o ella se hizo antes de dar el gran paso. Y asimismo, lo anterior no implica que las personas solteras sean inmaduras o geniales,

- Los enojones, quejumbrosos y mal genio: hace mucho más difícil la convivencia llegar a la casa y ver caras largas, una larga serie de reclamos contra cualquier cosa y los consabidos gritos. Estas características no distinguen género y en el lenguaje popular se les denomina "la bruja" o "el ogro". Se puede contrarrestar con paciencia, calma y buen humor, justo lo que me recetó el médico,

Para qué decir cuando hay hijos de por medio, el divorcio es más nefasto aún, los niños sufren y, según el artículo de El Mercurio, un 25% de ellos tendrá problemas con las drogas.

Pero tengo la firme convicción de que siempre es mejor un divorcio a tiempo que una vida miserable al lado de una persona a la que ya no se ama. Después de todo, la sabiduría popular dice que "soldado que arranca sirve para otra guerra".

Otro aspecto que influye en la ruptura del "sagrado vínculo" es tener que vivir con la familia de tu cónyuge, hasta el más santo de los mortales termina tirando la toalla, he escuchado demasiados casos al respecto como para no convencerme de ello, nuevamente la sabiduría del pueblo nos ilumina con su "el casado casa quiere".

Resumen de mi punto de vista: el matrimonio es cosa de dos, no es un camino fácil, requiere adaptación y cooperación de ambas partes, el gusto a leche de alguno de los contrayentes es contrapuesto al estado civil del matrimonio y se debe pensar muy bien antes de hacerlo, pero si no hay vuelta qué darle lo mejor es el divorcio y volver a intentarlo, total para eso la vida es una sola "y qué jué"...