miércoles, 22 de abril de 2009

Insólito

Ayer tuve la experiencia más extraña de mi vida.

Iba en la micro hacia la Clínica Las Condes y llegando me pongo de pie para bajarme. El chofer abre la puerta de adelante para que se baje un pasajero y me ignora, siendo que yo estaba en la siguiente puerta.

Camino hacia la puerta del frente y le pregunto: "¿Me abre la puerta para bajarme? ¿No se supone que uno se debe bajar por atrás y no por adelante?".

Silencio, él mira hacia el frente. La luz del semáforo está verde, pero él apenas avanza.

Le vuelvo a decir: "Perdón, ¿me está escuchando? Me bajo aquí, ábrame la puerta, por favor".

No se le mueve un pelo.

Pienso en qué le pasa a este hombre, ¿será por la regla de que el conductor no puede hablar con los pasajeros? Insisto: "Por favor, abra la puerta"

Parece una estatua, tengo hora al cardiólogo y si no me deja en este paradero voy a perderla".

Nada, ni un suspiro ni un pestañeo. La luz del semáforo está en rojo.

Me acerco más con un nivel de asombro que raya en lo absurdo, emito una pequeña risa irónica: "Esto no está pasando. Me está agarrando para el hueveo* ¿cierto? ¡Por favor déjeme salir!"

Cuando me estaba empezando a desesperar, me mira y dice: "Mire, dama, ahí en la esquina hay un Servipag, usted va a ir y recargar su tarjeta".

Misterio resuelto: el picante cree que no pagué y como tiene un ápice de poder lo utiliza con despotismo.

Más tranquila, saco mi tarjeta en el acto y le espeto: "Pero si ya pagué, mire" y paso la tarjeta por el lector que marca $0 y saldo $820.

Sólo alcanzo a escuchar un "Perdone" o "DiscuRpe" o algo, porque apenas abrió la puerta huí despavorida sin contestar ni pío.

Camino a la Clínica sin rabia, sólo atónita e intrigada. No puedo creer que haya pasado por una situación así.

Con razón a estas personas con mala actitud les pegan, los acuchillan y disparan contra ellos. No tienen criterio, ni educación, ni mucho menos don de gentes. El flaite no razona: se taima.

Tarea para las empresas de transporte urbano:

- Capacitar a los conductores en servicio al cliente,
- Trasladar la fiscalización del pago de pasajes a otro elemento,
- Ser más acuciosos con los exámenes psicológicos de selección de su personal,
- Educarlos en el manejo de la ira, el orden de los pensamientos y la reacción ante situaciones de estrés.




*Aunque uno trate a garabatos a una persona con mala actitud, no puede dejar de tratarlo de Ud. para que no se suba por el chorro.

3 comentarios:

alfredo dijo...

no rotee, que es tan feo... xD

pero si, hace falta tanto para educar a las personas.

Kitty Valerie dijo...

Ja, ja, ja, ja, de más.

Es que soy una persona horrible y clasista (pero social, no económicamente hablando). Me explico.

Si alguien vive en una casa como la de Condorito (con un neumático en el techo y un letrero de "Dentre sin gorpleal") y no se anda agarrando a combos, insultando verbal o virtualmente y perdiendo el control por la vida no es roto, es pobre no más ¿cachai?

Asimismo, la gente con millones cuando toca la bocina ante la menor provocación y empuja al otro con el carrito en el Jumbo es rota.

Es una cuestión de actitud, no de plata.

En este caso, el conductor se portó como un roto porque no supo manejar una situación de poder. Mala actitud = rotería.

Seba dijo...

Tal vez quería secuestrarte y hacerte los más innombrables actos exótico-eróticos.

XDDDDDD.